o Enfermera: Actualmente constituyen una rama profesional a la que se llega previa posesión de un título oficial. Éste se concede a quienes, en posesión del bachillerato elemental, sigan dos años de estudios teórico-prácticos en un hospital y aprueben un examen de aptitud bajo la inspección de una Facultad de Me... Para seguir leyendo ver: Enfermera
o Tomar La Temperatura: Supone la medición del calor del cuerpo por medio de un termómetro clínico colocado en la boca, la axila o el recto del paciente (v. Cuerpo, Temperatura del). Aunque la temperatura media normal es de 36,5 °C, puede ascender o descender medio grado sin salirse de la normalidad según la hora del día, ... Para seguir leyendo ver: Tomar La Temperatura
o Tomar El Pulso: Consiste en contar el número de latidos del corazón por minuto, para lo cual se colocan los dedos índice y medio, nunca el pulgar, sobre la arteria radial, temporal u otra que se halle cerca de la piel; al llegar por la arteria el flujo máximo de sangre, se cuenta el latido. Generalmente se toma el ... Para seguir leyendo ver: Tomar El Pulso
Cuidado del paciente
Si una persona experimenta una subida de temperatura de más de medio grado, sufre dolores o acusa otros síntomas desusados, debe permanecer en cama. El médico, después de visitarle, tal vez le permita levantarse, sin perjuicio de seguir un tratamiento. En este caso se dice que el paciente pasa su indisposición de pie. Cuando el paciente que se ha visto obligado a guardar cama empieza a recobrarse de su enfermedad, se dice que está en convalecencia. Entonces se le permitirá sentarse en la cama o en una silla a breves intervalos. Para evitar la recaída o retorno a los síntomas morbosos deberán extremarse las precauciones a fin de que el paciente no sufra fatiga, nerviosismo o enfriamientos hasta tanto no pueda regular de nuevo su propia actividad.
Si el paciente ha de permanecer largo tiempo en el lecho, -la enfermera debe saber hacer la cama sin levantar al enfermo, bañarle, lavarle y cumplimentar las órdenes del médico. Uno de los mayores problemas que ofrece el cuidado de enfermos es la prevención de las heridas o úlceras de decúbito. Estas aparecen por la presión prolongada del cuerpo sobre la cama, mantas y sábanas, cuando los pacientes se ven obligados a yacer largo tiempo inmóviles en sus lechos. Las zonas del cuerpo en que aparecen con más facilidad son los talones, algunas partes de la espina dorsal, nalgas y codos. Para evitarlas se cambiará frecuentemente de postura al enfermo, se practicarán masajes en las zonas enrojecidas antes de que se erosione en éstas la piel y se atenderá a que el paciente ingiera todos los alimentos prescritos por el médico. Algunos de los tratamientos más sencillos recomendados por la ciencia pueden seguirse fácilmente en el mismo domicilio del paciente, como los baños de diversos tipos, las aplicaciones de compresas y otros remedios fríos y calientes, las duchas y las irrigaciones.
Aplicaciones frías
Contribuyen a reducir la inflamación y prevenir las hinchazones. Prepárense las compresas frías empapando trozos de tela en agua helada, paños que, una vez retorcidos, se colocan con varios dobleces sobre la región del cuerpo que se desee tratar. Como no pueden esterilizarse, se evitará aplicar los paños sobre heridas abiertas. Para evitar que se empapen las ropas de la cama deben recubrirse las compresas con goma o papel encerado. Si se ha erosionado la piel, deberá recubrirse la herida con un vendaje esterilizado. Caso de que el médico prescriba la aplicación de compresas frías sobre la zona afectada, se dispondrán éstas en bolsas impermeables rellenas de hielo picado, que se sostendrán por medio de un vendaje o una toalla arrollada.
Aplicaciones calientes
Se emplean para calmar el dolor, como contrairritantes, o para mejorar la circulación sanguínea. Los principales medios de aplicación de calor al cuerpo humano son la bolsa de agua caliente, la manta eléctrica y la lámpara de rayos infrarrojos. Si se han de aplicar por orden del médico vendajes calientes y húmedos en forma de compresas, se prepararán con trozos de tela empapados en agua a la temperatura de 60 °C. Los paños pueden manejarse con exprimidores de fomentos o ropa o con fórceps. Una vez aplicados, se recubrirán de papel encerado o goma y se sujetarán con paño seco de suficiente espesor para que retenga el calor. Debe aceitarse la piel para impedir la formación de ampollas. En ocasiones estará indicada la aplicación de cataplasmas o emplastos. En tales casos, una vez colocados éstos, entre dos capas de fina tela, se aplican sobre la zona del cuerpo correspondiente, previamente aceitada. Luego se vigilará cuidadosamente al paciente y se retirará la cataplasma exactamente en el momento ordenado por el médico o antes si el paciente siente demasiadas molestias. Habrán de extremarse los cuidados para evitar la formación de ampollas en la piel.
Otras veces se recurrirá a la ducha local para limpieza o tratamiento de la zona afectada. El tratamiento implica la aplicación de un chorro de agua caliente o una solución medicinal en la zona con una jeringa o pulverizador.
Convalecencia
A medida que el paciente vaya alcanzando el periodo de convalecencia, demostrará mayor interés en hacer algo. Será conveniente que el enfermo entretenga su pensamiento y sus manos. La terapéutica ocupacional prescribe la realización de trabajos adecuados a las posibilidades físicas y psíquicas del paciente. Al médico corresponderá regular las tareas del enfermo, tanto en naturaleza como en tiempo. A veces dejará a la enfermera el cuidado de seleccionar los trabajos a realizar: labores de punto, cosido, tejido, manejo de pequeñas máquinas. Una buena enfermera no sólo ha de saber cumplir las órdenes del médico, sino también interesar y guiar al paciente en el empleo constructivo de su tiempo y energías.
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