El término adán tiene un significado profundo en la historia sagrada, ya que se refiere al primer hombre creado según las tradiciones judeocristianas.
Este personaje simboliza el inicio de la humanidad y su relación con lo divino.
Sin embargo, en un contexto más coloquial, la palabra también se utiliza para describir a un hombre sucio, desaliñado o que viste de manera haraposa, reflejando una imagen de descuido personal.