Proceso —previo al hilado— de abrir, peinar, estirar y limpiar de impurezas las fibras de algodón, lana o lino. Antiguamente se hacía con dos grandes bloques de madera, llamados cardas, fijo uno de ellos y móvil el otro, provistos de dientes de alambre dispuestos en el mismo ángulo. Después de cardadas, las fibras forman una madeja larga, llamada torzal, lista para el hilado. Hacia mediados del siglo xviii se inventó una máquina cardadora de rodillos, cada uno de los cuales estaba provisto de varias cardas. Aproximadamente en la misma época apareció una máquina de cilindro inventada por Lewis Paul, de Birmingham. Pocos años más tarde, en 1762, Robert Peel y James Hargreaves perfeccionaron la cardadora de cilindro. El prototipo de las modernas cardadoras fue la automática continua construida hacia 1775 por Sir Richard Arkwright, caracterizada por un mecanismo para producir torzal continuo. En el cardado moderno el número de cilindros varía según el tipo de fibra que se utiliza. Véase Textiles.