El derecho no escrito, también llamado derecho consuetudinario, se refiere a normas legales que no están codificadas en documentos formales, pero son reconocidas y aplicadas por tribunales y sociedad.
Se basa en costumbres, prácticas y tradiciones arraigadas en el tiempo, obteniendo validez por su aceptación general y práctica constante.
A diferencia del derecho escrito en leyes y códigos, el derecho no escrito destaca por su flexibilidad y capacidad de adaptación a situaciones cambiantes.
El derecho no escrito, también conocido como derecho consuetudinario, se refiere al conjunto de normas jurídicas que, a pesar de no estar formalmente codificadas en documentos legales o estatutos, son reconocidas y aplicadas por los tribunales y la sociedad.
Este tipo de derecho se basa en las costumbres, prácticas y tradiciones que se han mantenido estables a lo largo del tiempo, adquiriendo fuerza legal debido a su aceptación generalizada y su práctica constante.
A diferencia del derecho escrito, que se encuentra plasmado en códigos, leyes y reglamentos formalmente establecidos por el poder legislativo o autoridades competentes, el derecho no escrito se caracteriza por su flexibilidad y adaptabilidad.
Se origina en la conducta cotidiana de las personas y en las decisiones judiciales que hacen referencia a esas costumbres como fuente de derecho.
Una de las principales ventajas del derecho no escrito es su capacidad para llenar vacíos legales o proporcionar orientación en casos donde el derecho escrito es ambiguo o insuficiente.
Sin embargo, también puede presentar desafíos en términos de certeza legal y previsibilidad, dado que su reconocimiento depende de la percepción colectiva de su validez y aplicabilidad.
En muchos sistemas jurídicos, especialmente en aquellos con una larga tradición jurídica como el Reino Unido, el derecho consuetudinario juega un papel fundamental al lado del derecho escrito.
Los jueces, al resolver disputas, no solo interpretan y aplican las leyes formales sino que también pueden recurrir al derecho no escrito para fundamentar sus decisiones.
Es importante destacar que el reconocimiento y la fuerza del derecho no escrito varían significativamente de un país a otro. Mientras que en algunos sistemas jurídicos se le otorga un lugar preponderante junto al derecho legislado, en otros su papel es más limitado, sirviendo principalmente como complemento o guía interpretativa ante la ausencia o ambigüedad del derecho formal.