El término exarcado se refiere a la dignidad de un exarca, que es un representante o líder en ciertas comunidades religiosas, especialmente en el contexto del cristianismo oriental.
Además, implica el territorio que este exarca administra, el cual puede abarcar varias regiones.
Esta palabra evoca tanto una función de autoridad como un ámbito geográfico específico, reflejando la importancia de la organización eclesiástica en la historia.