Esta acepción de "perversidad" se refiere a un grado extremo de malicia, caracterizado por una inclinación hacia actos moralmente reprobables.
La perversidad en este contexto implica no solo la realización de acciones dañinas o destructivas, sino también un disfrute o satisfacción derivados de causar dolor o sufrimiento a otros.
Es una cualidad asociada a individuos que actúan con plena conciencia y voluntad de hacer el mal.
Ejemplos de uso: "La perversidad de sus actos dejó en claro que era un individuo sin escrúpulos ni compasión".
"En las profundidades de su ser, albergaba una perversidad que lo impulsaba a manipular a los demás para su propio beneficio".
En esta acepción, "perversidad" se refiere específicamente a los actos o conductas que encarnan la maldad o inmoralidad mencionadas anteriormente.
No se trata simplemente de la disposición o carácter de una persona, sino de las acciones concretas que lleva a cabo y que son reflejo de esa maldad intrínseca.
Estos actos son típicamente considerados como transgresiones graves contra las normas morales o éticas establecidas por la sociedad.
Ejemplos de uso: "Las perversidades cometidas durante el conflicto armado aún resuenan en la memoria colectiva de la nación".
"Cada página del diario revelaba una nueva perversidad, sumergiendo al lector en una espiral de horror y desesperanza".
"El exalumno relató que, entre otras perversidades, el sacerdote abusaba de él".
"El cúmulo de perversidades que caracterizó el accionar represivo de la última dictadura –secuestro, tortura y asesinato de las personas...".
El demonio de la perversidad, cuento de Edgar Allan Poe.
Origen etimológico de perversidad: proviene de la palabra latina perversĭtas
Segundo diccionario: perversidad
Origen de la palabra: (latín perversitas, -átis.)
f. Máxima maldad y corrupción de las costumbres o de la calidad o estado debido.